«Depende.» Esa es la respuesta que te va a dar casi todo el sector cuando preguntes cuánto cuesta una página web. Y no es que no lo sepan. Es que decírtelo les quita margen de negociación.
Yo publico mis tarifas desde el primer día, así que en este artículo te voy a dar números concretos: los míos y los que me encuentro cuando alguien viene con un presupuesto de otro bajo el brazo.
¿Cuánto cuesta una página web para un negocio pequeño?
Entre 600 y 2.500 € de puesta en marcha, más 20 a 90 € al mes de hosting y mantenimiento. Por debajo de ese rango acabas haciéndotela tú; por encima estás pagando estructura de agencia, no diseño. Yo cobro 690 € de alta y 69 € al mes.
Ese rango tan amplio no es casualidad. Una web no es un producto con un precio de catálogo: es un servicio donde el 70 % del coste real son horas de una persona. Lo que cambia de un presupuesto a otro no suele ser la tecnología, sino cuántas manos pasan por encima y cuánto margen se lleva cada una.
¿Por qué casi nadie publica sus precios?
Porque el precio flexible es la palanca. Sin tarifa pública, el mismo trabajo puede costar 800 € o 6.000 € según lo rentable que parezcas. Publicarlo elimina esa palanca, y por eso el sector prefiere el «pídenos presupuesto sin compromiso».
Mi opinión, y llevo el suficiente tiempo en esto para sostenerla: si una agencia no te dice el precio hasta saber a qué te dedicas y cuánto facturas, no te está haciendo un presupuesto. Te está haciendo una valoración de cuánto puedes pagar.
Hay un segundo motivo, menos malicioso y más común: mucha gente cobra barato la web y caro cada cambio posterior. El precio de entrada es un gancho. La factura de verdad llega cuando quieres actualizar una tarifa en marzo.
[Tu ejemplo real: cuenta aquí un caso concreto de un cliente que llegó con un presupuesto ajeno o con una web que le cobraban por tocar. Dos o tres frases, con el sector y la cifra. Es lo que hará que este artículo no se parezca a ningún otro.]
Los cuatro modelos de precio que te vas a encontrar
Son cuatro: hacerlo tú con plantilla, contratar a un freelance por proyecto cerrado, contratar una agencia, o pagar una cuota mensual gestionada. Cambian el desembolso inicial, pero sobre todo cambian quién se ocupa de la web dentro de seis meses.
1. Hacerlo tú con una plantilla (Wix, Squarespace, WordPress)
Coste: de 10 a 40 € al mes según el plan, más tu tiempo.
Es la opción honesta si tienes más horas que dinero. El problema no es la herramienta, que hoy es buena: es que una web que capta clientes no se resuelve eligiendo una plantilla bonita. Hay que decidir qué va primero, qué texto convence y dónde va el botón. Y eso te va a costar entre 20 y 40 horas que no le estás dedicando a tu oficio.
Cuenta también con que serás tú quien actualice, haga copias y arregle lo que se rompa.
2. Un freelance por proyecto cerrado
Coste: de 500 a 2.500 € de una vez.
Suele ser la mejor relación calidad-precio en el momento de la entrega. El riesgo llega después: el proyecto se cierra, el freelance pasa al siguiente cliente y tú te quedas con una web que nadie mantiene. Seis meses más tarde tienes WordPress desactualizado, un plugin roto y a nadie a quien escribir.
Si eliges esta vía, pregunta por escrito dos cosas antes de firmar: quién hace las copias de seguridad y cuánto cuesta cada cambio posterior.
3. Una agencia tradicional
Coste: desde 2.000-3.000 € de entrada, más extras.
Tiene sentido si necesitas un ecommerce serio, integraciones con tu ERP o campañas de pago gestionadas. Para una web de tres páginas de un negocio local, estás pagando una estructura que no necesitas: comercial, gestor de cuentas, diseñador y maquetador, cada uno con su margen.
Y el patrón que más me repiten los clientes que llegan de una agencia es siempre el mismo: cambiar una foto o un precio tarda semanas o se cobra aparte.
4. Cuota mensual gestionada
Coste: alta baja o nula, más 30-100 € al mes.
Es el modelo con el que yo trabajo, así que léelo sabiendo de qué pie cojeo. La ventaja real es que alinea los incentivos: si la web deja de funcionar o dejas de estar contento, dejas de pagar. Quien te la hizo tiene motivos para que siga funcionando.
La trampa a vigilar es la permanencia. Si te atan 12 o 24 meses, la ventaja desaparece. Pregúntalo antes que el precio.
El coste que casi nadie te suma: lo que pasa después del lanzamiento
El diseño es un pago; la web es una suscripción. Hosting, certificado SSL, copias de seguridad, actualizaciones de WordPress y sus plugins, y los cambios del día a día. Si no lo presupuestas, aparece igual: en forma de web caída, hackeada o desactualizada.
Esto es lo que se paga de verdad cada año, aunque en el presupuesto inicial no venga:
- Dominio: 10-15 € al año.
- Hosting: de 5 € al mes en compartido de baja calidad a 30 € en uno decente. El barato te va a costar posiciones: una web lenta pierde visitas y encarece tus anuncios.
- Actualizaciones y seguridad: WordPress y sus plugins publican parches cada pocas semanas. Sin aplicarlos, tu web es una puerta abierta.
- Copias de seguridad: gratis hasta el día que las necesitas.
- Cambios: aquí es donde duele. Entre 40 y 60 € la hora en la mayoría de sitios, con mínimo facturable.
Súmalo: entre 300 y 900 € al año en costes que nadie te mencionó cuando te vendieron la web por 900 €.
Una advertencia que te va a ahorrar un disgusto: el dominio tiene que ser tuyo
Registra tú el dominio, a tu nombre, con tu tarjeta. Es el error más caro y más silencioso que veo. Si lo registra la agencia, el día que quieras irte descubres que tu dirección de internet no es tuya, y recuperarla se convierte en una negociación.
Son dos minutos y unos 12 € al año. Que alguien te ayude a conectarlo está bien; que la titularidad esté a su nombre, no. Yo se lo exijo a mis propios clientes aunque me dé más trabajo explicárselo.
Qué cobro yo, con las cifras delante
690 € de puesta en marcha, pago único, y 69 € al mes. IVA incluido en ambos. La primera cifra cubre el diseño de hasta 3 páginas, la redacción de los textos y el SEO técnico inicial. La mensualidad cubre hosting, seguridad, copias y los cambios del mes.
Lo desgloso sin letra pequeña:
- Los 690 € de alta incluyen el diseño, los textos escritos por mí a partir de un formulario que rellenas en 15 minutos, la integración de botón de WhatsApp, formulario, llamada directa, email, mapa y redes, y la configuración técnica para que Google pueda indexarte.
- Los 69 € al mes incluyen el alojamiento en mi propio servidor, la seguridad, las copias de seguridad y las modificaciones pequeñas: cambiar una tarifa, subir la foto de un trabajo reciente, actualizar tu horario. Me lo pides por WhatsApp y lo hago yo.
- Sin permanencia. Si te vas, te entrego una copia limpia del diseño y el código para que te la lleves al servidor que quieras.
- 14 días de garantía desde que ves el primer borrador. Si no te convence, te devuelvo los 690 € completos.
- El dominio no está incluido a propósito, por lo que te contaba arriba. Si no quieres gestionar DNS ni renovaciones, te lo llevo por 9 € al mes más, pero la titularidad sigue siendo tuya.
Lo que no cubre la mensualidad, y prefiero decirlo antes que después: páginas nuevas desde cero y rediseños estructurales completos. Eso lo presupuesto aparte y cerrado.
Trabajo solo y le dedico 20 horas a la semana, así que acepto un número limitado de proyectos al mes. Es la contrapartida honesta de que el trato sea directo conmigo y no con un gestor de cuentas. Si quieres ver el servicio completo de diseño y mantenimiento web, ahí está todo detallado, con las plazas que quedan este mes.
Y si prefieres juzgar por el trabajo y no por el precio: Veltra (empresa eléctrica), AnaNails (salón de uñas) y JMotorsport Viniloteam (tienda online) son webs mías, en producción y con clientes reales entrando por ellas.
¿Cuánto deberías gastarte tú?
Si vendes en tu ciudad y facturas menos de 30.000 € al año, una landing bien estructurada te sobra: 600-900 € de alta y una mensualidad. Si vendes online o compites en varias ciudades, sube el presupuesto, pero exígelo por escrito y con precio cerrado.
- Oficio local con urgencias (electricista, fontanero, cerrajero): una sola página bien hecha, con el teléfono siempre visible. Lo que decide aquí no es el diseño, son las reseñas y tu ficha de Google. Presupuesto: 600-900 €.
- Negocio con local (peluquería, salón, taller, restaurante): 2 o 3 páginas, fotos reales y reservas o WhatsApp bien puestos. Presupuesto: 700-1.200 €.
- Servicios profesionales (asesoría, consultoría, formación): pesa más el texto que el diseño. Paga por la redacción, no por animaciones. Presupuesto: 900-1.800 €.
- Tienda online: otra liga. Pasarela de pago, stock, envíos y devoluciones. A partir de 2.000 € y con alguien que se quede cerca después.
Una última cosa, y con esto te dejo. El precio importa mucho menos que si la web hace lo que tiene que hacer. Una web de 3.000 € que no genera una sola llamada es infinitamente más cara que una de 690 € que te trae dos clientes al mes. Antes de mirar tarifas, mira si la web que te proponen tiene lo que hace falta para que alguien te llame.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto cuesta una página web para un negocio pequeño en España?
Entre 600 y 2.500 € de puesta en marcha, más 20 a 90 € al mes de hosting y mantenimiento. En Felincore cobro 690 € de alta (pago único, IVA incluido) y 69 € al mes, sin contrato de permanencia.
¿Qué costes tiene una web además del diseño?
Dominio (10-15 € al año), hosting (5-30 € al mes), actualizaciones de WordPress y sus plugins, copias de seguridad y los cambios posteriores, que suelen cobrarse a 40-60 € la hora. Entre 300 y 900 € al año que casi nunca aparecen en el presupuesto inicial.
¿Quién debe registrar el dominio de mi web?
Tú, a tu nombre y con tu tarjeta. Si lo registra la agencia, el día que quieras cambiar de proveedor descubres que tu dirección de internet no es tuya. Cuesta unos 12 € al año. En Felincore lo exijo aunque me dé más trabajo explicarlo.
¿Es mejor pagar una web de una vez o una cuota mensual?
Depende de quién quieres que la mantenga dentro de seis meses. El pago único sale más barato de entrada pero te deja solo; la cuota mensual alinea incentivos, porque si dejas de estar contento dejas de pagar. Vigila que no haya permanencia.